Arte

Obras de arte en la Universidad, amigables referentes de cultura para el país



Girasoles, de Ana Mercedes Hoyos. Foto cortesía

Por LUIS GERMÁN SIERRA J.

Una excelente noticia para la comunidad universitaria y para la ciudad es que en este 2013, cuando la Universidad cumple 210 años, tendremos en el campus las esculturas Puente. Homenaje a Paul Foster de Edgar Negret, Oriente de Hugo Zapata, Arcus de Ronny Vayda, Chelista de Leonel Estrada, y un mural de Maripaz Jaramillo.

Aquellas universidades del mundo que se precian de su importancia, traducida en el reconocimiento y el cumplimiento de su papel cultural, académico e investigativo, cuentan con espacios generosos y sobresalientes arquitecturas que conforman los campus destinados a albergar miles de estudiantes, profesores y empleados que pasan buena parte de su tiempo en actividades académicas, laborales, artísticas y deportivas, además de los numerosos visitantes que transitan a diario por allí. Esos campus se han convertido en amigables referentes, signos de civilidad y cultura que, además, representan una invaluable riqueza patrimonial, arquitectónica y artística. Las grandes universidades cuentan, al igual, con obras de arte relevantes, para el disfrute y el enriquecimiento cultural y estético de sus moradores, para el descubrimiento de nuevas y diferentes percepciones de la vida.

El campus de la Universidad de Antioquia, que data de 1968, goza de un merecido prestigio ante propios y extraños por su belleza y generosidad de espacios, dado el esmero que sus fundadores y arquitectos pusieron en su realización, y la conservación y el cuidado permanente de sus instalaciones, sus jardines y su flora en general. En consonancia con ello, en 2012 esta ciudad universitaria fue reconocida por el Ministerio de Cultura como Patrimonio Arquitectónico del país. Desde un principio, dicho campus contó con las obras de arte que sus creadores ejecutaron durante la construcción misma de la ciudad universitaria: las esculturas El hombre creador de energía en la plazoleta central, y Prometeo-Cristo cayendo en el bloque administrativo, de Rodrigo Arenas Betancur, y el mural El hombre ante los grandes descubrimientos de la naturaleza en el costado norte de la Biblioteca Central, de Pedro Nel Gómez.

En adelante, la Universidad ha visto crecer el número de obras de arte públicas diseminadas tanto por su campus como en sus diversas sedes de Medellín y de Antioquia. Ejemplos de ello son las esculturas Mariamulata de Enrique Grau, Torre de luz, Aerolito y Catatumbo de Eduardo Ramírez Villamizar (la Universidad posee, además, una colección de 34 piezas en pequeño y gran formato donadas por este artista), Girasoles de Ana Mercedes Hoyos, Puerta y Yo cruzado de Carlos Rojas, Alexander Pushkin del ruso Nicolai Kuznetsov-Muromsky, Fuente ceremonial de Germán Botero, Candelaria al fresco en Ambalema de Marta Lucía Villafañe, El sembrador de estrellas y El maestro forjador de futuro de Alonso Ríos, Reloj solar de Antonio Bernal, y los murales Epopeya del café de Horacio Longas y De las cuevas de Altamira al hipertexto de Marta Lucía Villafañe.

Se pueden mencionar, de igual manera, las distintas obras que poseen algunos edificios de la ciudad universitaria como la Biblioteca Central, el bloque administrativo y el Museo Universitario, de autores como Manuel Hernández, Jorge Cárdenas, Fredy Alzate, John Jairo Muriel, Oreste Donadio, Duglas Gaviria y Juan Felipe Giraldo. Así mismo, el mural Grafiti de Manuel Hernández en la Facultad de Medicina (donde pronto se instalará también la escultura Caracol de crecimiento ilimitado de Ramírez Villamizar); las esculturas Nariguera andina y Presencia, de Alberto Riaño Salazar en la sede del Bajo cauca y en la Sede de Investigación Universitaria, respectivamente. En la sede de Turbo (Urabá) se encuentra la escultura La sociedad como unidad símbolo de Salvador Arango, así como Construcción inclinada y Altar precolombino, esculturas de Eduardo Ramírez Villamizar en el Edificio de Extensión. Aquí vale mencionar El beso, una bien lograda réplica en tamaño natural de la famosa obra de Auguste Rodin (Francia), producto de las prácticas artísticas de un grupo de estudiantes del antiguo Instituto de Artes de la Universidad (años setenta), durante muchos años ubicada en los jardines del Edificio de San Ignacio, y desde hace algún tiempo inquilino de ciudad universitaria, querida y emblemática obra de la siempre renovada juventud universitaria.


Fragmento del mural Epopeya del café, de Horacio Longas. Foto Juan Andrés Álvarez Castaño

Una excelente noticia para la comunidad universitaria y para la ciudad es que en este 2013, cuando la Universidad cumple 210 años, tendremos en el campus las esculturas Puente. Homenaje a Paul Foster de Edgar Negret, Oriente de Hugo Zapata, Arcus de Ronny Vayda, Chelista de Leonel Estrada, y un mural de Maripaz Jaramillo. Obras que complementan el grupo sobresaliente de arte público con que cuenta la Universidad de Antioquia, producto de la donación por parte de sus creadores, artistas que ponen con ello una impronta estética que, en su conjunto y calidad, constituyen una muy singular riqueza cultural en el contexto universitario de nuestro país.

Es loable que la actual administración de la Universidad haga esfuerzos en pos de una colección importante de arte público para el disfrute de las miles de personas que transitan diariamente por el campus y por las sedes de la Universidad, así como para quienes la visitan ocasionalmente. Esta, al fin y al cabo, es una riqueza cultural de la ciudad. Poco a poco, se ha dicho (y se está realizando), se irán restaurando las obras que, inexplicablemente, han sido blanco de indebidas intervenciones y daños.

Es asunto de todos valorar las obras de arte con que contamos en la Universidad de Antioquia y no repetir más el descuido y el vandalismo de que son presa tantas obras de arte público en la ciudad. Como si no tuviéramos bastante con el daño que se hace al medio ambiente con el ruido, la polución, el deterioro del espacio público, etc. El arte, qué duda cabe, es una parte importante de nuestra cultura y un magnífico acompañante de nuestra vida diaria que deberíamos cultivar y no menospreciar.


Alexander Pushkin, del ruso Nicolai Kuznetsov-Muromsky. Foto Juan Andrés Álvarez Castaño

 


Puerta, de Carlos Rojas. Foto Juan Andrés Álvarez Castaño

   
 
 
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